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La Florida puede decidir quién llega a la Casa Blanca

 Encuesta en Miami. Foto tomada de internet
Encuesta en Miami. Foto tomada de internet

Florida se ha convertido en el más disputado de los llamados estados péndulo y este año la elección puede estar, una vez más, en sus manos. El ganador en este estado se ha definido en las dos últimas décadas por solo unos cientos de miles de votos. El caso más extremo fue en el año 2000, cuando 500 votos le dieron la victoria a George W. Bush. Y con Florida, ganó la presidencia.

Las encuestas en el estado se inclinan este año hacia la demócrata Hillary Clinton. Pero el politólogo de la Universidad Internacional de la Florida Eduardo Gamarra prefiere ser cauto: “No está definida la carrera”. Las matemáticas aún contemplan al candidato republicano Donald Trump como posible ganador del estado.

La batalla por los 29 votos electorales de Florida se concentra en una decena de condados, en la zona central -el famoso corredor I-4- y el Sureste. Las dos áreas reunían en 2014 al 56% de los ciudadanos mayores de 18 años del estado. Entre esos posibles votantes, casi dos millones eran hispanos.

La zona central: un voto cambiante y disputado

Para la profesora de la Universidad del Sur de la Florida Susan MacManus, el I-4 es importantísimo para la elección. Las áreas entre Orlando y Tampa, y sus periferias, concentran a un gran número de votantes registrados. Conforman la zona péndulo de Florida, en la que la división entre republicanos y demócratas es bastante pareja, explica MacManus.

Entre esos condados, Hillsborough juega un papel especial: “Tradicionalmente ha sido el mejor predictor de cómo va a votar el estado en la elección presidencial”, dice la politóloga.

La zona sureste: cada votante cuenta

En Broward, Palm Beach y Miami-Dade la clave va a estar en la participación. Aunque los tres hayan votado mayoritariamente demócrata (sobre todo Palm Beach y Broward), los republicanos necesitan los votos.

Cada voto cuenta en la suma total del estado. El candidato demócrata John Kerry ganó en estos tres condados en la elección de 2004, en algunos casos con el apoyo de más del 60% del electorado. Pero los republicanos lograron arrancar más de 800,000 votos en la zona. Votos que le dieron la victoria a George W. Bush.

Los cubanos del sur de Florida son fundamentales para los republicanos, dice Gamarra, aunque el politólogo advierte un cambio en esta comunidad. Por una parte, cada generación es más demócrata que la anterior. Por otra, entre los mayores hay sectores que “se sienten abandonados por el partido”, decepcionados por Trump; pero incapaces de votar por Clinton.

¿Quién puede movilizar más electores?

Ante la batalla electoral, la clave puede estar en la capacidad que tengan los dos grandes partidos para registrar nuevos votantes. Según Susan MacManus, los republicanos están movilizando a personas que no habían formado parte del electorado: “Están cansados de la política de siempre y se sienten atraídos por Trump”.

Pero el mismo discurso que seduce al nuevo votante republicano, anima a otras personas a inscribirse en el bando demócrata. “Es una paradoja. Lo que dice Trump en torno a migración es lo que ha logrado movilizar a los blancos, pero lo que dice quizá también sea el factor que está movilizando a participar a los hispanos electoralmente”, dice Gamarra.

La duda es si los nuevos registros de hispanos serán suficientes para compensar el aumento de los votantes que prefieren a Trump.

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De momento, más de 12 millones de personas están inscritas para votar en Florida. Desde enero de este año, más de 230,000 electores se han registrado como republicanos. Los demócratas han sumado más de 150,000 en el mismo período de tiempo. Aún así, estos siguen a la cabeza de los registros.

Más hispanos entre los electores

Los latinos inscritos para votar en el estado son casi dos millones, la mayoría como demócratas. Los datos muestran que, desde las elecciones de 2008 hasta agosto de 2016, el número de hispanos registrados en el partido de Clinton ha crecido un 43%. Entre los republicanos, la cifra es del 12%.

En casi todos los estados del centro y del sureste de Florida, los demócratas cuentan con más votantes registrados. Además desde 2008, el número de hispanos ha crecido mucho más entre los demócratas que entre los republicanos.

MacManus dice que el Partido Demócrata está haciendo un gran esfuerzo para registrar a los puertorriqueños recién llegados a la zona del I-4, en la que la población isleña ha aumentado mucho en los últimos años. Según datos del Censo, solo en los condados de Orange, Osceola, Polk y Seminole residían 264,939 boricuas en 2010. Cuatro años después eran 324,061.

Pero hay otro electorado al que los dos candidatos deben encandilar: los independientes y los millennials hispanos.

Casi tres millones de votantes en Florida no se identifican con ningún partido. De ellos, más de 630,000 son hispanos, un número mayor que el de latinos republicanos. Gamarra explica que este número responde a un patrón nacional, en un país en el que no hay disciplina partidaria y en el que los independientes “han crecido significativamente”.

Los hispanos jóvenes son un público reacio. En Estados Unidos, los latinos menores de 30 años son el 44% de los posibles votantes hispanos, dice Gamarra. “La característica de los millennials es que ni se inscriben ni votan. Y esa es la gran preocupación de los estrategas, sobre todo de los demócratas”.

La incógnita parece ser una vez más el patrón de las elecciones presidenciales en Florida. Cómo votarán los hispanos, cuántos nuevos electores será capaz de atraer Trump, qué harán los independientes y los jóvenes. Dudas a las que se suma lo inesperado de la campaña. “Este año, todas las reglas, todo el conocimiento que tenemos, está en cuestión”, dice Gamarra.

FUENTE: American Community Survey (Census Bureau), Pew Research Center y Florida Division of Elections.