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La doble moral de un “gran señor”

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Dr.Juan Durán Ex catedrático de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD)

Dr.Juan Durán Ex catedrático de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD)

Por Dr. Juan Duran

Son muchos los dominicanos que habrán quedado boquiabiertos cuando supieron la noticia de que el economista y comentarista Jaime Aristy Escuder había sido designado como adminstrador de la planta de Punta Catalina. Y no menos sorprendidos han podido quedar sabiendo que ese mismo señor fue integrante de aquella comisión de notables nombrada por el presidente Danilo Medina para indagar sobre irregularidades que con mucha propiedad se han atribuido al contrato de esa megaobra asignada a la multinacional mafiosa Odebrecht.

Esta historia es la muy repetida de un personaje que ha pasado de ser un aparente héroe mediático junto a su investigación sobre el oscuro contrato de la Sunland, Félix Bautista incluìdo, a ser hoy un tránsfuga de la mejor hechura villana, aceptando un cargo muy bien remunerado en un gobierno al que le endilgó todas las diabluras habidas y por haber.

En mi caso, no he podido quedar más desengañado con el señor Aristy Escuder. Había seguido con interés su trayectoria pública, y bien recuerdo cómo en los últimos años se había convertido en un referente sobre el desacertado manejo económico de las adminstraciones peledeìstas. Con dato y cifras a mano, este bien formado economista ponía al desnudo los desbarajustes financieros y las manipulaciones non sanctas que ha caracterizado la conducción de la economía nacional por parte del gobierno del PLD, que se ufana de un crecimiento económico que solo beneficia a sus èlites encabezadas por su poderoso Comité Polìtico.

Pues bien, este mismo señor Aristy Escuder es la misma persona que acabo de ver siendo juramentado por el mismísimo presidente Medina, el mismo mandatario contra quien, al igual que ante Leonel Fernández, este economista lanzó dardos de todo calibre en sus críticas mordaces contra las polìticas económicas del peledeísmo.

Peor aun, mi decepción es mayor porque quien escribe fue uno de los encargados de introducir al Dr. Aristy Escuder ante un auditorio en Madrid cuando vino a España a presentar su obra sobre la Sunland y dediqué mis esfuerzos y relaciones a promover,su entonces, valiosa iniciativa en la diáspora dominicana y un selecto cìrculo de la capital española, además me hice responsable de la distribución de su obra: “El lado obscuro de la Sunland”, quedándose en mi casa más de 40 libros de dicha obra, que irremediablemente tuve que tirar al zafacon de la basura.

Han de imaginarse ustedes cómo he de sentirme al saber que esa misma persona es la que nos sorprende ahora no solo con integrar una comisión que exoneró a la Odebrecht y ciertos funcinarios con tufo a corrupción, sino también la misma que va a administrar Punta Catalina, cuerpo del delito en la gigantesca operación delectiva que fue la presencia de Odebrecht en el país, sobre todo en los gobiernos del PLD.

Siento impotencia, indignación, decepción. No puedo describir con certeza esa mezcla extraña y repulsiva que me produce saber de un nuevo personaje que hace del transfugismo una operación aritmética sin el mayor sonrojo, echando a un lado todo lo que fue y dijo como personalidad pública. El descaro y la desverguenza están llegando a niveles tales en mi paìs que a veces creo que se trata ya de una polìtica pública que tambièn se practica como tal en el sector privado.

Mientras los dominicanos acepten sin alarma comportamientos como el del economista Jaime Aristy Escuder, el país estará sujeto a las tratativas engañosas de quienes promueven ideas aparentamente progresistas para al final de la jornada alzarse con dividendos, traicionando así la confianza pública que esos individuos utilizan con ventajismo polìtico y económico.

La doblez, la hipocresía, los personajes fementidos que pueblan el medio político en la República Dominicana han de ser enfrentados con determinación y valentía. Los tránsfugas que utilizan una influencia momentánea en la prensa para beneficiarse a final de cuentas han de ser desenmascarados públicamente. Como sentenciara el patricio Juan Pablo Duarte, mientras no se escarmiente a los traidores, los buenos y verdaderos dominicanos seguirán siendo víctimas de sus maquinaciones.

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