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Colombia un salto a lo desconocido al decir “no” al acuerdo de paz con las FARC

 El presidente colombiano Juan Manuel Santos
El presidente colombiano Juan Manuel Santos

BOGOTÁ, Colombia. Ni vencedores ni vencidos daban crédito del resultado del plebiscito: por poco margen, la mayoría de los electores rechazó este domingo la posibilidad de lograr la paz en Colombia en los términos acordados por la guerrilla de las FARC y el gobierno de Juan Manuel Santos en agosto pasado, tras seis años de negociaciones públicas y secretas. Y ninguno tiene certeza de hacia dónde los conducirá esta decisión: cómo o cuándo llegará el fin del conflicto que todos los bandos dicen querer acabar.

Los partidarios del ‘no’ ganaron con 50.2% de los votos. Y a un puñado de ellos, reunidos en la sede de campaña del opositor Centro Democrático en Bogotá, la perplejidad les impedía celebrar a lo grande.

“Vamos a poder reestructurar los acuerdos y construir una paz estable y duradera. (Ganar) fue una sorpresa, creímos que no iba a ser posible. Pero muchos colombianos que se abstuvieron muchas veces de hablar o de estar en las encuestas, decidieron hoy salir y dar su opinión”, dice Ana María Ramírez, de 22 años, seguidora del expresidente Álvaro Uribe Vélez, el mayor antagonista de la paz acordada en La Habana.

El ‘sí’ perdió con el 49.7% de los votos y Raquel Rodríguez, que apoyó esta opción, sintió en la derrota una traición demasiado íntima.

“Nos engañaron nuestros amigos, nuestra propia familia, que no se movieron. Para evitar la controversia, dijeron que estaban por el ‘sí’ pero votaron por el ‘no’”, dice Rodríguez, que este año cumplió 70 y teme que la vida no le alcanzará para vivir el fin de la guerra.

Los últimos sondeos sí hablaban de un final de fotografía, pero tendían a ser favorables al ‘sí’ con una ventaja mínima. Pero llegado el día de ir a las urnas, la mayoría de los colombianos ni siquiera acudieron: el 62.5% de los inscritos en el padrón electoral no votaron para decir si apoyaban o no el fin de la guerra interna que ha desangrado al país por más de medio siglo. Es la abstención más alta que ha tenido Colombia en los últimos 22 años; al menos en parte se le atribuye al mal tiempo: hubo mayor ausentismo en la costa, donde llovía a cántaros por el paso del huracán Matthew.

Las mesas cerraron, el conteo final fue un vértigo de una hora y cuando la tendencia era irreversible, el presidente Juan Manuel Santos citó a los negociadores de paz y a todo su gabinete en la Casa de Nariño para ensamblar la respuesta que dio a los colombianos al cabo de un par de horas del resultado final:

“Como presidente, conservo intactas mis facultades y mi obligación para mantener el orden público y para buscar y negociar la paz. El cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo sigue vigente, y seguirá vigente. Escucho a los que dijeron ‘no’ y escucho a los que dijeron ‘sí’. Todos, sin excepción, quieren la paz. Así lo han dicho expresamente”, dijo Santos, sereno y breve, rodeado de su equipo.
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Santos se comprometió a convocar este lunes a todas las fuerzas políticas del país, y en especial a las que manifestaron por el ‘no’ para entablar con ellas un diálogo y entonces decidir. También instruyó al jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, y al alto comisionado de paz, Sergio Jaramillo, para que viajen de inmediato a La Habana e informen a su contraparte de las FARC lo que resulte de esas primeras conversaciones.

Frente a los resultados, el líder de las FARC, Timoleón Jiménez, respondió desde Cuba que la guerrilla “mantiene su voluntad de paz” y reiteró su disposición a seguir conversando.

“Con el resultado de hoy (domingo), sabemos que nuestro reto como movimiento político es más grande, y nos requiere ser más fuertes para construir una paz estable y duradera”, dijo Jiménez, quien hace apenas una semana había renunciado al alias de combate de ‘Timochenko’.

Los promotores del ‘no’ insisten en que quieren la misma paz “estable y duradera” que tanto desean Santos y ‘Timochenko’, pero en otros términos.

El pacto logrado por los rebeldes y el Gobierno ha sido tildado por ambas partes como ‘el mejor acuerdo posible’ dadas las circunstancias y consta de seis compromisos: una reforma rural integral para desarrollar el campo y saldar la brecha de desigualdad que encendió la guerra hace medio siglo; la participación en política de los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia; el cese al fuego bilateral y definitivo; poner fin a la producción y tráfico de drogas ilícitas que financiaron las actividades de los rebeldes; la reparación de las víctimas; y por último, la puesta en marcha de un sistema de implementación y verificación de lo pactado.

“Queremos aportar a un gran pacto nacional. Pedimos protección a las FARC y que cesen todos los delitos”, declaró el expresidente Álvaro Uribe en un breve mensaje televisado, desde Río Negro, en el departamento de Antioquia, donde el ‘no’ obtuvo su mejor resultado.

En la geografía del conteo final, el centro del país respaldó el ‘no’, con excepción de Bogotá y Boyacá; mientras que en la periferia se impuso ‘sí’, con mayor fuerza en zonas de baja densidad poblacional pero donde más se ha padecido la violencia. En el departamento del Chocó, por ejemplo, el respaldo a la paz fue del 80%.