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Opiniones

Discurso PLD, no leído en NYC Palace.

Johnny Sanchez
Analista económico de TD

Por Johnny Sanchez Garcia
Este es un año pre-electoral y parece un buen momento para que nos pongamos a pensar quién nos gustaría que nos represente, con qué políticas públicas, con qué proyecto de país, en qué lugar debería ubicar al individuo, a la libertad, a la intervención y las funciones del estado, cuál sería la relación entre el sector privado y el público, así como los límites que debería enfrentar el gobierno, entre otras cuestiones.

Sería bueno discutir menos sobre si me gusta el candidato tal o cual, y llevar los debates a las ideas y planes de cada candidato.

Seguramente no exista un candidato o partido que esté alineado con todo lo que uno quisiera, pero ir por todo (o nada) no es una alternativa posible.
Hay muchos temas para debatir y para analizar sobre qué propuestas nos ofrecen los candidatos.
Aquí me referiré a temas que me parecen relevantes:

Impuestos y regulaciones:
Tenemos proyectado para 2020 un récord de presión
impositiva -medida como porcentaje del PBI- y probablemente seamos campeones caribeños en presión tributaria, al sumar
cargas sociales, inflación y servicios para pagar dos veces por no servir algunos de los provistos por el estado.
La mayoría de los servicios que hoy provee el estado, perfectamente podrían darlo los privados con contratos libres entre ellos, o también con el sector privado compitiendo con el público siendo el público una alternativa más. Conocido es el ejemplo de los cupones para educación, o para salud, rutas con peaje, jubilaciones, etc.

Hay que recordar que en la economía hay sólo dos sectores: uno que produce y otro que gasta. Sacarle al que produce para dárselo al que gasta, salvo en lo esencial, limita la creación de riqueza y el crecimiento,
toda vez que se sacan recursos de los más eficientes para ser manejados por los más ineficientes, con las consecuencias de aumento de pobreza.

Cada vez que a algún político se le ocurre una idea (seguramente demagógica o electoralista), como por ejemplo “vamos a salvar los niños”, votan fácilmente un nuevo impuesto sin oposición alguna. La manera de controlar esto es poniendo límites al estado y/o haciéndolo competir con los servicios provistos por privados.

Toda actividad humana está amenazada y restringida por
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El gobierno debe ayudar a la sociedad y a sus ciudadanos,
y cuesta ver que sea así en la mayoría de los casos. Objetivos de corto plazo electorales, objetivos personales, búsqueda de poder, y tantos otros por encima de ser un verdadero “servidor público”.
Siendo el sector público el más ineficiente y el más gastador se reserva privilegios para circular, para estacionar, para jubilarse tempranamente, con jornadas de trabajo reducidas y otras tantas ventajas (votadas por ellos mismos), claramente en oposición a ser un verdadero servidor público.

El mercado y el estado luchan permanentemente entre sí.
Mas Estado supone menos mercado, y a la inversa.
Las regulaciones y los impuestos van avanzando sobre el mercado, hasta que aparece el mercado negro para ponerle un límite.
¿Les suena familiar en nuestro país?

Los vasallos de la antigüedad estaban sometidos a su señor y le pagaban un tercio de su producido.
¿Qué somos hoy, o que avance hay, cuando pagamos a “nuestro nuevo señor” el 40 % de nuestros ingresos?

Casi hemos llegado a una situación donde los oprimidos son los productivos y los ricos, cuando en épocas pasadas lo eran los pobres.

El pobre que no produce y vive de subsidios oprime al rico y productivo. Aparecida una necesidad o un reclamo y enseguida se genera un derecho a que se resuelva, votando un nuevo impuesto o carga contra el sector privado, como si pudiera generar riqueza en forma permanente e infinita para resolver todos los problemas posibles, y sin que el costo sea mayor al beneficio.

El límite al avance del estado se traduce en que las inversiones no vienen, ni vendrán, y los talentos se fugan. Incluso esto se ha perdido la beneficencia privada y la ayuda voluntaria que tan importante es, quedando delegada en el estado benefactor.

Danilo en 8 años no completa su obra, démosles 4 más, es más hasta el 2044, fue el grito en el Palace de NYC, abarrotado de dominicanos que se benefician del Estado.
Los que estamos afuera, nos quedaremos afuera.