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Trump admite que Rusia sí interfirió en las elecciones y trata de controlar los daños tras su desastrosa reunión con Putin

Trump vs Putin

El presidente Donald Trump parece haber entrado en una operación de control de daños, un día después de regresar de Helsinki, Finlandia, donde se reunió con su homólogo ruso Vladimir Putin en lo que republicanos y demócratas han fustigado como una lamentable actuación de su parte al alinearse con el líder de un país que no es amigo de EEUU frente a las propias agencias de inteligencia estadounidenses.

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Al comienzo de un encuentro con líderes del Congreso en la Casa Blanca, el presidente dijo que reconocía que había habido injerencia rusa en las elecciones de 2016, pero dijo que eso no había impactado el resultado, es decir, que eso no había sido la clave en la derrota de Hillary Clinton.

El presidente de EE UU, Donald Trump, se quedó solo en su defensa de la actitud mostrada el lunes ante el ruso Vladímir Putin, en la que otorgó al mandatario tanta credibilidad como a sus servicios de inteligencia y evitó criticar la injerencia electoral de 2016 que todas las instituciones dan por segura. Trump matizó sus palabras este martes tras el aluvión de críticas de los propios republicanos y recalcó que sí cree en las conclusiones de sus agencias respecto al Kremlin y que su Gobierno evitará nuevas interferencias en las legislativas de noviembre. Además, atribuyó la crisis generada por esa rueda de prensa con Putin a un lapsus del lenguaje.

“Tengo una confianza absoluta en las agencias de inteligencia”, dijo desde la Casa Blanca. “Aceptó la conclusión de la injerencia de Rusia en las elecciones de 2016, aunque no tuvieron efecto alguno en el resultado ni hubo colusión [con el equipo de Trump]”.  El lunes, en la cumbre de Helsinki, el mandatario estadounidense había equiparado la credibilidad de sus servicios de espionaje con la del Kremlin respecto a las acusaciones de injerencia. “Mi gente, Dan Coats [director nacional de Inteligencia] y otros, vinieron a mí y me dijeron que creían que era Rusia. El presidente Putin dice que no es Rusia. Le diré que no veo ninguna razón por la que debería serlo, pero realmente quiero ver el servidor, tengo confianza en ambas partes”, comentó en la rueda de prensa conjunta.

Trump aseguró este martes que todo se debió a un lapsus. “He mirado la transcripción y he visto que donde dije ‘no veo ninguna razón por la que debería serlo’ quería decir no veo ninguna razón por la que ‘no debería’ serlo. Creí que debía clarificar esto”, explicó, si bien el conjunto de su declaración el lunes parecían sí otorgar ese voto de confianza a Putin.

Hubo un mitin en Iowa en enero de 2016, al inicio de la campaña electoral, en el que Donald Trump aseguró que podría plantarse en medio de la Quinta Avenida, donde residía por entonces, y pegarle un tiro al alguien sin perder un miserable voto. En los meses siguientes, hasta las elecciones de noviembre, no dispararía a nadie, pero en términos políticos hizo cosas parecidas para la moral republicana (o del país en general): azuzó de forma explícita y entusiasta la islamofobia, atacó a la familia de un soldado musulmán norteamericano muerto en Irak y vio correr como la pólvora un vídeo de 2005 en el que hablaba de forma soez y misógina sobre las mujeres, asegurando que podía manosearlas sin su consentimiento.

Ganó las presidenciales y, después de una retahíla de aspavientos, los republicanos cerraron filas con su presidente. Lo ocurrido el lunes en Helsinki ha causado una conmoción generalizada en Washington.

Paul Ryan, portavoz de la Cámara de Representantes y líder de los republicanos, compareció ante los medios para hacer una enmienda a la totalidad de lo planteado por el presidente de EE UU respecto al Kremlin, aunque sin atacarlo directamente ni exigirle rectificación alguna. “Estamos con nuestros aliados de la OTAN y todos aquellos países que afrontan agresiones de Rusia. Vladímir Putin no comparte nuestras valores ni nuestros intereses. Acabamos de llevar a cabo una investigación de un año sobre la interferencia de Rusia en nuestras elecciones. Es muy claro que intervinieron, es muy claro, no debería haber duda de ello. También es claro que no tuvieron efecto en el resultado [que dio la victoria a Trump] pero como resultado de ello hemos aprobado sanciones duras contra Rusia”, explicó.

Ryan se mostró además abierto a nuevas penalizaciones contra el Kremlin. Un periodista le preguntó si coincidía, como había sostenido el día anterior el exdirector de la CIA, John Brennan, en que la actuación de Trump entraba en el terreno del delito de “traición” y se mostró contrario.