Advertisement
Opiniones

¿ El Fin De La Crueldad?

Don Tiberio Castellanos es comunicador, escritor dominicano resiente en Miami
Don Tiberio Castellanos es comunicador, escritor dominicano residente en Miami

Por Jose Castellanos

So, go through the information provided below: Erectile dysfunction It is very important to face a proper flow of blood to the penis and nourishes the genital to add stronger penis erections. viagra no prescription canada There are very difficult stokes in their family understand and family cultureSo this pharmacy store purchase cialis online can make you life for beneficial results in bed. They are authorized to make drugs using the cheap tadalafil canada formulas of branded pharmaceutical firms hence there is no apprehension in using general pills. You can consider eating this herbal supplement along professional cialis with Night Fire capsule increase the semen volume, strength and power to fully satisfy your female without any negative effects on health.

Creo que eso deseamos todos. Pero me parece que la cosa no termina necesariamente ahí:  “los niños, separados de sus padres, lloraban” y  ¿ahora volverán al seno de su familia?.
Pero ¿De qué familia? y ¿Dónde?.
Estos niños y uno de sus padres, generalmente la madre, eran integrantes de la famosa Caravana. Habían salido de Honduras o El Salvador y recorrieron, de Sur a Norte, todo el país mejicano, hasta la frontera Sur de EEUU.
¿Llegaron todos a Puebla enganchados arriba de ese Tren de la Muerte? No lo creo. Esto ya de por sí es una autoinfligida gran crueldad,  para los mayores. Entiendo que los niños y sus padres venían dentro del tren. No puedo imaginarme otra cosa. Para esto, esas familias o algunas de ellas traían su dinerito. No mucho, por supuesto, pero me parece haber escuchado hablar de Ocho mil dólares para una de esas familias. Es que ya sabían que tenían que pagar a algunos funcionarios, a otros que no eran funcionarios, a coyotes, etc. además de otras necesidades.
“Bueno, el asunto es llegar al Puesto Fronterizo; uno se entrega a las autoridades; pide asilo por equis circunstancia; lo
ponen a uno aparte y lo encarcelan provisionalmente; le asignan un juez; en fín, todo sale bien al final. Estos gringos son muy ricos y muy generosos o muy bobos. Y además, nos necesitan a
nosotros para un montón de trabajos que ellos no saben o no quieren hacer”.
 Esto fue así, hasta hace poco. Pero, últimamente las cosas han cambiado algo.
El llanto de los niños ha movido a compasión a muchos. Pero las leyes son las leyes. Sólo el Congreso puede modificarlas.
Por ahora, terminará el llanto de los niños. Ciertamente, algo  se  ha  conseguido.
Un abrazo,
Tiberio