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Dimitir en tiempos de Donald Trump

Trump en su discurso sobre el Estado de la Unión
Trump en su discurso sobre el Estado de la Unión

En poco más de un año desde que Donald Trump jurase su cargo de presidente de Estados Unidos, 18 personas han salido de su equipo. Unos, por decisión propia. Otros, expulsados por el presidente. La última en abandonar el gabinete presidencial ha sido su antigua directora de comunicación: Hope Hicks, 24 horas más tarde de declarar sobre la trama rusa ante el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes.

Hope Hicks | La asistente personal de Trump desde la campaña 

Hicks, de 29 años, acaba de abandonar su puesto en la dirección de Comunicación de la Casa Blanca por, según sus explicaciones, “sentir que había completado su ciclo”. El argumento, que no ha convencido en el entorno de Washington, viene después de declarar por la trama rusa en el Congreso y admitir haber dicho “mentiras piadosas”, aunque haya negado cualquier falsedad sobre el escándalo. La proximidad con Trump y su familia —es amiga de la hija del presidente— era de sobra conocida, a quien en campaña servía de asistente personal e incluso planchaba los trajes. El presidente ha destacado “su gran trabajo”. Hicks ha permanecido en el cargo 196 días. Un total de cinco personas, con una media de 70 días en seis periodos, han ocupado la plaza desde la victoria electoral.

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Omarosa Manigualt | Una villana ‘reality’

Omarosa Manigault (Ohio, 1974) acaba de abandonar, el 20 de enero de2018, su puesto de asesora presidencial. Sale de la esfera de la Casa Blanca justo un año después de que su jefe fuera investido presidente. “Ha dimitido ella no ha sido despedida”, aseguraron desde la Casa Blanca cuando anunciaron su cese.Manigault es una vieja conocida de Trump: concursó en el reality del presidente The Apprentice, así como en The Celebrity Apprentice (ha colaborado en una veintena de estos programas). No queda muy claro en qué afecta su salida del equipo pues sus funciones concretas, bajo la lupa de varios medios estadounidenses, tampoco estaban muy definidas. Era la única asesora afroamericana del presidente.

Tom Price | Los vuelos de los 400.000 dólares
El pasado 29 de septiembre, Tom Price, secretario de Salud y Servicios Sociales, dejó de formar parte del equipo del presidente estadounidense. “No estoy feliz”, reconoció Trump, que obligó a dimitir a Price tras conocer que se había gastado 400.000 dólares (unos 320.000 euros) en vuelos de avión privados. El político se ofreció a reembolsar parte del gasto, y aunque Trump sigue considerando a Price “un buen hombre”, el presidente no aceptó el pago. Perdonarle menoscababa la promesa presidencial de “limpiar la ciénaga de corrupción” de Washington, aseguró el presidente.

Steve Bannon | Populista, nacionalista, supremacista
“La presidencia por la que luchamos, y ganamos, ha terminado”, dijo Steve Bannon a la revista conservadora The Weekly Standard. Habló poco después de su salida de la Casa Blanca (el 18 de agosto de 2017). Bannon, de 63 años, y que fue clave en la campaña de Trump desde su puesto de jefe de estrategia, atribuyó su pérdida de influencia a los que él llamaba “demócratas del Ala Oeste”; los asesores supuestamente más moderados del presidente, como su hija, Ivanka Trump, y su marido, Jared Kushner. Su salida ocurrió poco después de los disturbios de Charlottesville (Virginia), protagonizados por supremacistas blancos, y en los que murió una mujer. Entonces, Bannon regresó a la dirección del medio ultraderechista Breitbart News, de donde acaba de ser despedido tras la presión ejercida por Trump, molesto por las declaraciones de Bannon en el libro Fire & Fury, de Michael Wolf. El volumen muestra un retrato de la Casa Blanca desde dentro y evidencia las carencias del equipo de Trump.

Anthony Scaramucci | Once días en el puesto
Ni dos semanas aguantó Anthony Scaramucci en su puesto. El director de comunicación de la Casa Blanca, responsable de dirigir la maquinaria propagandística de Trump, ha sido el puesto más efímero de su Administración. Como el presidente, Scaramucci, que trabajó para el banco de inversión Goldman Sachs y fue fundador del fondo especulativo SkyBridge Capital, estaba abonado al exabrupto rápido en redes sociales. Sus salidas de tono en Twitter,describiendo al entonces jefe de Gabinete Reince Priebus como “un jodido paranoico esquizofrénico” o hablando de las autofelaciones de Stephen Bannon, marcaron al político y llevaron a la Casa Blanca a arrastrarse por el fango. Además, Scaramucci presionó sin ningún tipo de consideración al periodista Ryan Lizza, de The New Yorker,para que le desvelara sus fuentes dentro de la Casa Blanca a raíz de una publicación referida al exdirector de comunicación, conocido con el apelativo The Mooch (el Gorrón). Seis horas antes de la destitución de Scaramucci, el 31 de julio, el presidente tuiteó: “!No hay caos en la Casa Blanca!”. El despido fue ordenado por el general John Kelly, que sustituyó a Reince Priebus como jefe de Gabinete. El caos seguía en la Casa Blanca.

Reince Priebus | Defenestración de un jefe de Gabinete
Si a Scaramucci se lo llevó por delante Kelly, a Priebus le dieron la puntilla las críticas de Scaramucci. Así fluye el poder en el equipo de Trump, en el que se puede pasar de la gracia a la desgracia en cuestión de minutos, lo que tardan en publicarse una serie de tuits. Ni su experiencia –Priebus era de los pocos colaboradores de Trump que procedían del mundo de la política clásica— ni el peso de su cargo —ejercía de jefe de Gabinete, el equivalente a un primer ministro y uno de los puestos clave en la estructura Washington, con acceso al Despacho Oval y conocedor de los entresijos del poder— resistieron la ira del presidente. Además de criticar su vestimenta, Trump mostró en redes la pérdida de confianza en el político. Priebus, de 44 años, llevaba cuestionado cierto tiempo antes de su destitución (el 28 de julio del año pasado) por su talante moderado y por el enfrentamiento con el yernísimo del presidente, Jared Kushner. Además, caía sobre él el grueso de la responsabilidad de no haber conseguido los apoyos republicanos necesarios para derogar de facto la reforma sanitaria de Obama (el Obamacare).

Derek Harvey | El halcón desplumado
Un día antes de que Priebus perdiera el favor presidencial, el 27 de julio, le tocó el turno a Derek Harvey, asesor de Trump sobre Oriente Medio. Fue una decisión tomada por el consejero de Seguridad Nacional y general H. R. McMaster, que meses antes había sustituido a Michael Flynn en el cargo. Harvey era uno de los halcones de los republicanos, y conocía a McMaster porque ambos habían asesorado al general David Petreus. También era un flynnstones, apelativo para los asesores nombrados por Flynn. Con el beneplácito del presidente, McMaster fue, poco a poco, quitando de en medio a todos ellos.

Sean Spicer | Tolerancia cero a las corbatas feas
Medio año de desencuentros, equivocaciones y desacompasamiento. El portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, presentó su dimisión en julio de 2017. Spicer, que procedía de las filas republicanas, llegó al cargo de la mano de Priebus. Y a Trump no le gustó desde el minuto uno; tras el Día de Investidura, el presidente le afeó el traje y la corbata elegidos para su primera comparecencia. Sus formas autoritarias y su falta de cintura le distanciaron de los medios desde su estreno, cuando acusó a los periodistas de tergiversar la cifra de asistentes al nombramiento de Trump negando incluso las fotos tomadas ese día. Carne de parodia y de crítica constante, Spicer no aguantaba que le llevaran la contraria: “Tienes cero inteligencia”, contestó a un periodista. En un intento de evitar estar en el ojo del huracán permanentemente, Spicer fue cediendo protagonismo a su segunda: Sarah Huckabee Sanders. Quizás fue su peor error a los ojos de Trump, reacio a ponerse de lado y acostumbrado a embestir contra todo el que se le opone. En agosto del año pasado, Huckabee sustituyó a Spicer en el cargo.

Walter M. Shaub | El guardián de la ética
En su carta de dimisión, Walter M. Shaub, exdirector de Ética de la Administración no explica en profundidad los motivos para abandonar la Administración Trump. “Está claro que he conseguido todo lo que podía conseguir [con el actual presidente de EE UU]”, dijo a The Washington Post. “En nuestro trabajo con el actual Gobierno, ha quedado claro que necesitamos reforzar nuestros programas de ética”, añadió. Shaub dejó el Gobierno el 6 de julio de 2017, pero desde la investidura del republicano se mostró crítico con algunas prácticas presidenciales: “No podemos correr el riesgo de crear la impresión de que altos cargos públicos están usando sus puestos para su beneficio personal”, dijo en referencia a que Trump compaginase la presidencia con el control de sus empresas. “Es completamente inadecuado”.

Elon Musk | “Tú dejas París, yo te dejo a ti”
Con estas palabras se despidió Elon Musk, a principios de junio, de sus tareas de asesoramiento al presidente. El CEO de Tesla, gigante de los coches eléctricos, y SpaceX era uno de los 18 hombres de negocio que formaba el Fórum de Estrategia y Política y además aconsejaba a Trump en materia laboral. Musk confirmó su dimisión del consejo de empresarios que asesoraba a Trump después de que este confirmara la salida de Estados Unidos del acuerdo climático de París: “El cambio climático es real. Dejar París no es bueno para América ni para el mundo”, tuiteó Musk. No fue una sorpresa: el empresario había advertido que si Trump abandonaba la lucha contra el calentamiento global, él no podría seguir a su lado. Así fue.

Bob Iger | Disney también se va
La falta de compromiso de Trump en la lucha contra el cambio climático fue también el detonante de la salida de Robert Iger, consejero delegado de Disney, del equipo de hombres de negocios que asesoraban al presidente. Bob Iger dejó su puesto a la vez que Elon Musk “por una cuestión de principios”: “He dimitido por la decisión presidencial de salirse del acuerdo de París”.

Mike Dubke | ‘Outsider’ a la fuga
En medio de los rumores de remodelación de su equipo, a finales de mayo de 2017, cuando Trump estaba asediado por la investigación sobre los vínculos de su entorno con Moscú, dimitió Mike Dubke, director de comunicación de la Casa Blanca. Dubke, de 47 años y con experiencia en el mundo de la publicidad, entró en la Casa Blanca en febrero, después de la investidura. Fue contratado por el jefe de prensa y portavoz, Sean Spicer. No formó parte del equipo de campaña por lo que siempre se le consideró un outsider. Algo que el presidente Trump no tolera con facilidad. Dubke, dijo que se iba “por varios motivos”, dijo a la CNN, entre ellos algunos personales. Pero parece que su salida estaba más relacionada con el descontento de Trump por la presión mediática sobre su figura debido a la injerencia rusa en las elecciones. Aunque Dubke presentó su dimisión el 18 de mayo, hasta primeros de abril no dejó la Casa Blanca, tras la primera gira internacional de Trump.

James Comey | Traidor a izquierda y derecha

El director del FBI James Comey fue duramente criticado por los demócratas cuando, 11 días antes de las elecciones, reabrió el caso de los correos de Hillary Clinton. Tres días después lo volvió a cerrar, pero el daño para la candidatura de Clinton ya estaba hecho: la demócrata está convencida de que tanto las acusaciones de Comey como la injerencia de Rusia fueron clave en su derrota frente a Trump.

“Haber ocultado la reapertura de las pesquisas habría sido catastrófico y hubiera acabado con el FBI”, explicó Comey en el Senado, que reconoció “errores graves” en la gestión del caso de los correos privados de Hillary Clinton. Justamente sus palabras sirvieron de munición para Trump y el entonces fiscal general Jeff Sessions; el presidente no perdonó a Comey que cerrara el caso de los correos en dos ocasiones (primero en julio de 2016 y posteriormente tres días después de reabrirlo). Además, James Comey, considerado un independiente político, que fue nombrado por Obama y que tenía mandato hasta 2023, dirigía las investigaciones sobre la trama rusa.

El 9 de mayo Comey se enteró por la televisión que había sido cesado. Trump utilizó un escrito elaborado por la fiscalía general -por Sessions y su ayudante Rod Rosenstein- que describía la actitud del director del FBI en el asunto como indefendible: “La reputación y la credibilidad del FBI han quedado severamente dañadas”. El presidente mandó una carta a la oficina de Comey, que estaba de viaje en Las Vegas. La misiva llegó antes a los medios.

Ese mismo mes de mayo, Trump tildó de “idiota” al fiscal general Sessions además de pedir su renuncia. Sessions había sido apartado de la investigación de la trama rusa; el Departamento de Justicia decidió poner a un fiscal especial al frente del caso, el respetado Robert Mueller.

Angella Reid | La mayordoma incómoda

Angella Reid fue la primera mujer y la primera persona afroamericana en administrar y organizar la vida interior de la Casa Blanca (cocineros, asistentes domésticos, electricistas, decoradores…). Fichada por Obama, en base a su experiencia en el grupo Ritz-Carlton, Reid estaba desde 2011 en el cargo. Durante todo el siglo XX solo nueve personas han ocupado el puesto. La Casa Blanca anunció el 6 de mayo de 2017 que Reid ya no trabajaba allí: “Hemos cerrado la situación en buenas condiciones y le deseamos todo lo mejor”, dijo Sarah Huckabee Sanders. Reid no hizo declaraciones al respecto.

Katie Walsh | Resaca del Obamacare
Uno de los primeros golpes para Trump desde su llegada a la presidencia – el último ha sido el cierre del gobierno que congela el gasto público- fue la imposibilidad de derogar el Obamacare. Las disidencias de varios republicanos hicieron imposible echar para atrás uno de los iconos de la era Obama. Oficialmente, Katie Walsh, jefa adjunta de personal de la Casa Blanca, abandonó su puesto por voluntad propia para trabajar en la organización sin ánimo de lucro America First, que defiende la agenda presidencial. Pero su salida de la administración -la segunda de un alto funcionario de la Casa Blanca en los primeros tres meses del gobierno, tras la renuncia forzada del consejero de Seguridad Nacional Michael Flynn, en febrero- estaba más relacionada con la imposibilidad de convencer a toda la bancada republicana de apoyar la promesa de Trump de desmantelar los servicios sanitarios aprobados por Obama.

Preet Bharara | Un fiscal mediático
Trump le pidió que dimitiera, pero el fiscal federal del Distrito Sur de Nueva York, Preet Bharara, se negó. Fue destituido el 11 de marzo: “Hace unos momentos fui despedido”, anunció Bharara vía Twitter. Bharara fue uno de los 46 fiscales federales nombrados por Obama. A todos ellos, como suele ocurrir cuando hay un cambio de presidente sobre todo si son de partidos diferentes, les pidió la dimisión Trump. Las reticencias del mediático Bharara a abandonar su puesto se basaban en que tras su elección, Trump le pidió que siguiera en el cargo.

Michael Flynn | El amigo de Rusia

El consejero de seguridad nacional del presidente, Michael Flynn anunció su dimisión desde Washington el 14 de febrero las 23.00. Se vio obligado a hacerlo tras la revelación de varios medios de que Flynn tuvo contactos con el Kremlin y que mintió sobre esas reuniones a altos cargos del Gobierno. Uno de esos encuentros fue el que mantuvo en diciembre con el embajador ruso en Washington, Sergei Kislyak con quien mantuvo una conversación fuera del marco de la Ley: ocurrió un mes antes de la toma de posesión de Trump como presidente por los que nadie de su equipo podía implicarse en gestiones diplomáticas.

La sombra de Rusia siempre planeó sobre Flynn, que está registrado como demócrata y al que Barack Obama nombró jefe de la unidad de inteligencia del Pentágono. Trump lo escogió como mano derecha en seguridad por su cercanía con Moscú (participó y cobró de Russia Today, considerado el brazo propagandístico del Kremlin) así como por sus duros ataques al Islam. Tres semanas después de la investidura, Flynn fue sustituido por el general Joseph Kellogg, jefe de gabinete del Consejo de Seguridad Nacional del presidente. Fue el primer escándalo de la presidencia de Trump.

Sally Yates | La resistencia al veto migratorio

Solo diez días después de su nombramiento, Trump cesó a Sally Yates, fiscal general responsable del Departamento de Justicia y que se había negado a defender el veto migratorio del presidente. De hecho, Yates ordenó a los abogados del departamento que no preparasen la defensa de la orden porque la consideraba ilegal. Esa negativa le sirvió al presidente para expulsarla: “Ha traicionado al Departamento de Justicia al negarse a aplicar una orden designada para proteger a los ciudadanos”, dijo la Casa Blanca.