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Fraternidad Americana, Unidad Hondureña y la Coalición
Peruana-Americana, entre otras, convocaron a una vigilia a las 4 p.m. frente
a la sede de la primera, en el 10364 West Flagler Street.
"Hay que luchar para proteger los derechos de los
trabajadores y de los inmigrantes'', aseveró Herman Martínez, activista del
Comité de Servicio de Amigos Americanos. "Somos inmigrantes, no delincuentes''.
A esta concentración asistieron niños que son ciudadanos
estadounidenses y cuyos padres han sido deportados o detenidos por la
Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
Entre ellos estaban Kenvelin, de 11 años, y Jonathan
Villalta, de 5 años, cuyo padre, René Villalta, fue arrestado por la ICE
hace pocas semanas y ahora está en un centro de detención en Georgia. "Mi
hermano llora todas las noches y yo no tengo ni ánimo de ir al colegio'',
afirmó Kenvelin.
Al finalizar el evento, los pequeños soltaron palomas
blancas para simbolizar la paz que buscan, señaló José Lagos, el presidente
de Unidad Hondureña. "Queremos respeto, paz y legalización'', acotó.
La Organización de Hondureños y otras agrupaciones
también se reunieron en el Parque José Martí, en el 351 SW calle 4.
Bajo el lema "Hoy marchamos, mañana votamos'', un grupo
de manifestantes se reunió en el Pequeño Haití y marchó hasta el edificio
del Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS) en la calle 79 del NE. Los
activistas pedían soluciones a la crisis inmigratoria en los primeros 100
días del próximo gobierno.
Los manifestantes llevaban pancartas con el lema del
evento, y otros que decían: "Nuestro sueño, el sueño americano'' y "Ciudadanía
sí, deportación no''.
Los activistas también han organizado una concentración
para el sábado en el 450 Davis Park Way de Homestead, a partir de las 12 m.,
con el lema "Respeto, Paz y Legalización''. Los grupos proveerán transporte
para quienes deseen ir a la manifestación, y partirán desde la sede de
Fraternidad Americana. El evento incluirá música folclórica y comida de
diversas regiones.
En otras ciudades del país, las manifestaciones tuvieron
mayor asistencia. Cerca de 15,000 personas se congregaron en Chicago en una
de las demostraciones más concurridas del día.
En Washington, D.C., grupos de defensa de los inmigrantes
ilegales y organizaciones de defensa de la justicia social exigían que en el
condado Prince William, en Virginia, se rescinda una medida contra los
indocumentados. También pedían que se ponga fin a los allanamientos y a las
deportaciones, y se creen centros de trabajadores en Washington, Maryland y
Virginia.
Los activistas también proyectaban entregar una carta a
los comités de los partidos Republicano y Demócrata para pedir a los
candidatos presidenciales que aprueben una nueva ley migratoria.
En todo el país, la asistencia, aunque sumó decenas de
miles, fue muy inferior a la registrada en las primeras demostraciones
nacionales del 2006, cuando más de un millón de personas salieron a la calle,
y al menos 400,000 paralizaron el tráfico en Chicago.
Los activistas señalaron que la baja asistencia a los
eventos se debe a que los inmigrantes indocumentados temen ser detenidos y
deportados. "Hay mucho pánico en la comunidad'', afirmó Nora Sándigo, la
directora de Fraternidad Americana. "La gente quiere participar pero tienen
miedo a que los agarren''.
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