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UNA SOCIEDAD PODRIDA POR LOS CUATRO COSTADOS.
POR JOSE C. NOVAS.
Con profundo pesar tengo que admitir
que la sociedad dominicana, con algunas excepciones, está podrida
por los cuatro costados, todo lo que empequeñece se ha establecido,
ha echado raíces y tentáculos; No hay
poder sobre la tierra que pueda revertir el daño que se ha causado,
a menos que se repita algo parecido al régimen de los cien
días de terror que siguieron a la
Revolución Francesa.
La proliferación de la delincuencia, la
corrupción y el auge de las drogas,
los secuestros, hacen que la población haya llegado al extremo de no
inmutarse cuando oye decir que mataron dos o tres en un
enfrentamiento a tiros, que asaltaron un banco y negocio, que
despojan a cualquier parroquiano de su vehículo,
que se produjo un secuestro o que cualquier funcionario del gobierno
o empresa privada se robó millones. Ya nada es extraño bajo el sol
de Quisqueya y cualquier cosa puede pasar.
En estos días la prensa dominicana expuso
que el señor Luis Álvarez Renta, quien
cumple una condena en la cárcel de Najayo por haberse apropiado de
los dineros de un banco privado, le fue dado permiso para asistir a
la boda de una hija. Pero la cosa no se queda allí,
al ser cuestionado el general Pérez
Sánchez, jefe de prisiones, su respuesta fue que "el juez asignado
al caso le dio el permiso de lugar". Ya en el pasado se han dado
casos que a criminales famosos los han
visto haciendo compras en centro comerciales,
protegidos por quienes supone sean los que los castiguen.
Nuestra pregunta es ¿En que parte del mundo se dan casos como estos?
No creo que haya lugar sobre la tierra, donde un reo cumpliendo
larga condena, le sea permitido salir a un acto de diversión,
como lo es una boda. Pero la Republica Dominicana es otra cosa,
allí hay dos posibilidades sociales para
la gente: los privilegiados y los otros, los primeros lo tienen todo
y hacen lo que les viene en gana, la ley no existe para ellos. Los
segundos viven bajo la mordaza de los primeros y de paso pagan
impuestos para el bienestar de sus verdugos.
Para que hagamos una idea de la desfachatez dominicana, hace poco
Pedro Castillo fue condenado a pagar 80 millones de dólares en un
tribunal Estados Unidos; el señor Castillo
en sus mejores días era ejecutivo del
Banco del Progreso, al que hizo quebrar después
de perpetrar un gran robo que dejo en la miseria a miles de
ahorrantes, sin que ninguna autoridad detuviera su estafa. Por el
contrario, la prensa se hizo cómplice ante
la opinión pública, y presentaba como si
fuera un hombre honorable.
No olvido que los medios no se cansaban de mostrarlo en sus páginas
sociales, la cosa llegó al descaro que los suplementos como Ritmo
Social y En Sociedad, expusieron a ese estafador en sus páginas y le
hicieron extensos reportajes sobre los lujos que se daba en una
mansión que adquirió en el Estado de Colorado con el dinero ajeno.
Hasta ahí ha llegado nuestra sociedad,
gracias a la degradación política que vino
con el postrujillismo. El mal proviene de los discípulos
de los que ellos llaman "grandes lideres del siglo 20", creadores
del gran legado, Joaquín Balaguer,
Juan Bosch y Peña Gómez, a ellos gracias por
instruir a esa generación de estafadores políticos, responsables de
ocaso de la Nación. |