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Considera que para maximizar la
efectividad del trabajo antinarcótico, se debe mejorar la gerencia de los
actuales recursos y ampliar la lucha contra la corrupción.
“El involucramiento de funcionarios
sin escrúpulos en el tráfico de drogas y violencia en el caso Paya es
preocupante”, apuntó.
Destacó que la Dirección General de
Aduanas, la Policía Nacional, la Dirección Nacional de Control de Drogas y
los militares han trabajado muy duro y con cierto éxito en contra de la
corrupción.
Manifestó que un funcionario que
trabaje para una de estas agencias, y que acepte un soborno, tiene más
posibilidades de trabajar con un narcotraficante.
El jefe de la misión diplomática
norteamericana dijo que su país ha sido un aliado de la República Dominicana
en la lucha contra el narcotráfico, y señaló que en la actualidad 40
personas de siete agencias trabajan en apoyo a esa lucha.
“Nuestra presencia en asuntos
antinarcóticos ha crecido en los últimos años y se espera continúe creciendo
el próximo año”, aseguró Fannin al disertar en el almuerzo de la Cámara
Americana de Comercio para celebrar el día de Acción de Gracias, sobre
“reflexiones sobre el estado de derecho”.
Asimismo, el diplomático advirtió que
el progreso del estado de derecho en la República Dominicana corre peligro
de estancarse, ya que su promoción ha quedado rezagada, particularmente en
la lucha contra la corrupción.
Sin embargo, señaló que el país no el
mismo de hace 15 años atrás, ya que los gobiernos han progresado en los
últimos años en cuanto al estado de derecho, lo que tiene que ver con el
montaje y celebración de las elecciones, la independencia de la judicatura y
la profesionalización del Ministerio Público.
Fannin se refirió al informe de
Transparencia Internacional, que destaca que desde el 2002 la mayoría de los
países latinoamericanos y caribeños ha mejorado la percepción del público
sobre la corrupción, pero que en el caso de la República Dominicana ha
empeorado, y que hoy día se cuenta por debajo del promedio de la región.
“La crisis ha demostrado, entre otras
cosas, la necesidad de una mayor transparencia y responsabilidad en nuestras
leyes y regulaciones financieras”, apuntó.
DISCURSO EMBAJADOR
Es un placer estar de nuevo ante la
Cámara Americana de Comercio. Para preservar la salud mental, de mis
colegas, hablaré parte en español y parte en ingles. Mañana los
estadounidenses nos reuniremos con amigos y parientes para celebrar
“Thanksgiving”, nuestro Día de Acción de Gracias.
Sin embargo, hoy muchos
estadounidenses confrontan tiempos difíciles. Pero, si Dios quiere, la
celebración de mañana con nuestros seres queridos nos permitirá recordar las
muchas bendiciones de las que todavía disfrutamos.
Una de las bendiciones que comparten
los dominicanos y los estadounidenses es la libertad. Este año, nuestras
naciones han votado para elegir sus líderes en elecciones libres y justas.
Damas y caballeros, he estado en el
país por casi un año. Me importa mucho este país y los dominicanos.
Todavía estoy aprendiendo español y espero aprender a bailar el merengue y
la bachata.
Por tanto, espero que vean en mí no
sólo un representante del gobierno de los Estados Unidos de América, sino un
amigo.
Hoy, quisiera hablar sobre el Estado
de Derecho. Los temas vinculados al Estado de Derecho no reciben mucha
atención en un mundo sacudido por la crisis financiera.
Muchos líderes alrededor del mundo
sienten frustración al tener que reaccionar ante una crisis que se inició
lejos de sus fronteras.
Pero, podemos tomar medidas para
confrontar esta crisis. Es más, la introducción de reformas para promover
el Estado de Derecho es una de las mejores maneras en que nos podemos
proteger en estos tiempos difíciles.
La crisis ha demostrado, entre otras
cosas, la necesidad de una mayor transparencia y responsabilidad en nuestras
leyes y regulaciones financieras.
Digo esto para enfatizar que reconozco
los retos que implica el establecimiento del Estado de Derecho en todos los
países, incluyendo los Estados Unidos de América.
Señoras y Señores, mi definición del
Estado de Derecho es la aplicación justa y consistente de las leyes.
Es, entre otras cosas, la base de una
competencia libre y justa: competencia para los mercados y competencia para
los votos.
Apoyar el Estado de Derecho no sólo
implica contar con una fuerza policial o ministerio público. Su aplicación
incluye los cuerpos reguladores que ejerzan verdadera autoridad.
La sociedad civil también juega un
papel importante en la promoción del Estado de Derecho.
Mi Gobierno ha apoyado de manera
consistente el trabajo que han realizado socios como la Fundación
Institucionalidad y Justicia (FINJUS), Participación Ciudadana y el
movimiento anti-corrupción “La Lucha”.
Los medios pueden promover el Estado
de Derecho, especialmente al exponer la corrupción que debilita el Estado de
Derecho y apoyando a aquellos que luchan contra la corrupción.
La República Dominicana de hoy no es
la misma de hace 15 años.
Los gobiernos dominicanos han
progresado de manera significativa en los últimos años en cuanto al avance
del Estado de Derecho.
He aquí algunos ejemplos:
Gracias a una Junta Central Electoral
más fuerte, así como el trabajo realizado por organizaciones no-gubernamentales
como Participación Ciudadana, las elecciones celebradas han sido
transparentes y justas. La judicatura es más independiente. Se ha empezado a
trabajar en la creación de un cuerpo de procuradores. El ministerio público
es más profesional e independiente. La Policía Nacional es más profesional,
responsable y estratégica en su planificación.
La República Dominicana ha firmado
acuerdos internacionales como el RD-CAFTA. Y, así como ha indicado mi
gobierno en múltiples ocasiones, los mayores beneficios de este acuerdo de
libre comercio para países como la República Dominicana ha sido incrementar
la inversión extranjera, y fortalecer el Estado de Derecho y promover
instituciones fuertes.
Mientras la República Dominicana
progresa y avanza en la ejecución del RD-CAFTA, los beneficios se
incrementarán.
Este año los casos Baninter, Plan
Renove y Bancrédito han motivado a aquellos que luchan por el Estado de
Derecho en este país. Estos casos también han provocado temor entre
aquellos que creen que su poder los hace inmune ante la justicia.
Estos procesos judiciales han sido
exitosos porque fueron transparentes y cumplieron con los procesos
establecidos.
Así que como amigo de este país,
felicito al Gobierno dominicano por el progreso realizado en estas áreas.
Pero, también como amigo de este país,
también debo ser franco. El progreso del Estado de Derecho corre el peligro
de estancarse.
Si seguimos los estándares aceptados
internacionalmente en el siglo XXI, vemos que la República Dominicana se ha
quedado rezagada en este hemisferio en cuanto a la promoción del Estado de
Derecho, particularmente en la lucha contra la corrupción.
Por ejemplo, según Transparencia
Internacional, desde el 2002 la mayoría de los países latinoamericanos y
caribeños han mejorado la percepción del público sobre la corrupción. Sin
embargo, la percepción de la corrupción en la República Dominicana ha
empeorado y hoy día se encuentra por debajo del promedio de la región. Esto
indica que el ciudadano promedio no percibe que ha habido un cambio positivo
en cuanto a la corrupción.
En este gráfico, un resultado más bajo
indica una percepción más alta de corrupción, y vice-versa.
Percepción de la Corrupción en la
República Dominicana y América Latina
En realidad, un estudio de la Agencia
de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), apoyado y
patrocinado por organizaciones dominicanas, determinó que los hogares
dominicanos fueron forzados a pagar, en un solo año, más de seis mil
millones de pesos a consecuencia del llamado “macuteo”.
¿Y qué decir de la corrupción y de la
amenaza del narcotráfico?
Todos sabemos que los narcotraficantes
buscan debilitar el Estado de Derecho. Pero, ¿y si esa relación fuera a lo
inverso?
Cualquier sociedad que fracase en su
intento de dirigir el Estado de Derecho se hace más vulnerable a la
penetración por parte de grupos vinculados al crimen organizado y al
narcotráfico.
Algunas personas que se oponen
fuertemente al narcotráfico están menos preocupadas por el asunto de la
corrupción. Esta es una actitud equivocada.
Por ejemplo, la Dirección General de
Aduanas, la Policía Nacional, la Dirección Nacional de Control de Drogas y
los militares han trabajado muy duro y con cierto éxito en contra de la
corrupción.
Saben que un funcionario que trabaje
para una de estas agencias, y que acepte un soborno, tiene más posibilidades
de trabajar con un narcotraficante.
He dicho aquí que mi país es un fuerte
aliado de la República Dominicana en la lucha contra el narcotráfico.
La cooperación de mi país en la lucha
contra las drogas incluye a varias agencias y, además, incluye entrenamiento,
el intercambio de inteligencia y apoyo operativo diario. En el país
trabajan alrededor de siete agencias de los Estados Unidos, con un personal
de unas 40 personas, y apoyo de Washington para esta lucha.
Nuestra presencia aquí en asuntos
anti-narcóticos ha crecido en los últimos años y se espera que continúe
creciendo el próximo año. Pero, debemos ser realistas.
Para maximizar la efectividad del
trabajo anti-narcótico, debemos mejorar la gerencia de nuestros actuales
recursos y ampliar la lucha contra la corrupción.
El involucramiento de funcionarios sin
escrúpulos en el tráfico de drogas y violencia en el caso Paya es
preocupante.
Al mismo tiempo, el trabajo diligente
realizado por la Policía Nacional y el Ministerio Público para llevar a esas
personas ante la justicia nos da motivos de esperanza.
Hasta ahora, he hablado en términos
generales. Ahora quisiera tocar cuatro áreas específicas donde muchas
personas han indicado que el Estado de Derecho podría mejorar en este país.
Primero, muchos dominicanos han dicho
que el Estado de Derecho depende más en la aplicación de las leyes
existentes que en la introducción de nuevas leyes.
Aplaudimos el creciente entusiasmo con
que el Gobierno dominicano ha ejecutado las leyes medioambientales en los
últimos meses. Estas acciones de seguro que beneficiarán a los dominicanos
de las futuras generaciones.
Mi Gobierno ha, de manera consistente,
promovido ante las autoridades dominicanas la necesidad de ejecutar otras
leyes como las que condenan el robo de la electricidad. La ejecución de
estas leyes de manera equitativa, en todos los sectores de la sociedad,
demostraría que los poderosos no disfrutan de impunidad.
La ejecución de estas leyes
beneficiaría a los pobres, al reducir el costo de la electricidad y ofrecer
un servicio de mejor calidad.
Los pobres a veces pagan el costo de
los apagones, ya que muchos de sus barrios caen víctimas del crimen a causa
de la falta de luz. Hasta la aplicación de manera escalonada de las leyes
de electricidad les dará a los inversionistas extranjeros más confianza para
invertir en el país a largo plazo.
La inversión significativa en
industrias que produzcan empleos de alta tecnología bien remunerados es
menos probable sin un buen sistema de energía eléctrica.
Sé que los últimos estallidos
populares a causa de los prolongados apagones complican las cosas. Pero,
ninguna solución a largo plazo en el área de electricidad tendrá éxito sino
se aplican las leyes contra su robo.
Además, en el último año mi gobierno
ha expresado su preocupación por los problemas que han confrontado las
empresas estadounidenses en el cumplimiento de los contratos. Muchos
dominicanos han acogido nuestras preocupaciones, indicando que el país se
beneficia cuando los contratos se respetan.
Quiero ser claro: los contratos se
deben respetar según lo indica la ley, no sólo cuando conviene políticamente.
Tal y como expresara el Secretario de
Comercio de los Estados Unidos, Carlos Gutiérrez, en palabras pronunciadas
ante esta misma Cámara el pasado mes de septiembre, hoy en día en este
inestable ambiente de finanzas los países que no tengan en sitio un Estado
de Derecho confiable perderá la carrera de la inversión.
El segundo punto que quisiera tratar
es la necesidad de contar con instituciones fuertes.
En la República Dominicana, una manera
de fortalecer instituciones democráticas es a través de la creación de la
carrera del servicio civil. Con una carrera del servicio civil, la
aplicación de la ley será más consistente, profesional y justa.
Mientras la creación de una carrera de
servicio civil no partidista no pasará de la noche a la mañana, se puede
avanzar si se trabaja por parte.
Otra área que necesita del desarrollo
institucional es la lucha contra la corrupción. Varias instituciones
comparten la responsabilidad en esta área. Actualmente, sin embargo,
ninguna autoridad dominicana cuenta con la independencia, autoridad y los
fondos necesarios para garantizar que la corrupción al más alto nivel sea
prevenida y castigada de una manera no-partidista.
Otro ejemplo positivo: la Policía
Nacional dominicana ha avanzado mucho como institución en los últimos años.
La Policía ha incrementado los esfuerzos para luchar contra el crimen
callejero y las drogas. Sin embargo, se necesitan más cambios. Estos
incluyen el establecimiento de salarios dignos para el personal que trabaja
en asuntos de seguridad, como son los policías, militares y otros
funcionarios que luchan contra el narcotráfico.
De otra manera, los cárteles de la
droga continuarán detectando a oficiales particulares que estarían
dispuestos a caer en la deshonra a cambio del dinero.
Una tercera área que podría mejorar es
la promoción de la transparencia en el Estado de Derecho. Para que las
leyes sean respetadas, necesitamos saber cuando sean violadas. Por ejemplo,
en los Estados Unidos nuestros ciudadanos se han beneficiado de una ley que
proteje a los informantes.
Con el apoyo de la USAID el Gobierno
dominicano ha abierto 79 Oficinas para la Ley de Acceso a la Información
Pública de 101 agencias ejecutivas.
La cuarta y última área es crear
consciencia entre los ciudadanos para promover el Estado de Derecho,
especialmente en la lucha contra la corrupción. La USAID ha apoyado una
campaña publicitaria, encabezada por cientos de organizaciones comunitarias
en el movimiento “La Lucha”.
Unos cuantos líderes políticos
dominicanos han apoyado este esfuerzo anti-corrupción, pero sólo unos
cuantos. Esto debe cambiar.
El verdadero progreso en cuanto a la
corrupción se refiere sólo ocurrirá cuando los líderes visionarios y los
ciudadanos ordinarios unan esfuerzos, como lo han hecho los dominicanos
valientes que lucharon por la libertad de este país.
En los próximos años, mi Gobierno
espera trabajar de cerca con el Gobierno dominicano en asuntos relacionados
con el Estado de Derecho. Mi Gobierno espera incrementar su apoyo para
fortalecer las leyes de licitación pública a través de mayor transparencia y
competencia.
Apoyaremos los esfuerzos dominicanos
para fortalecer los mecanismos de monitoreo del Estado que trabajan a favor
del Estado de Derecho.
Le brindaremos apoyo a las
instituciones que monitorean el Gobierno, como la Contraloría General de la
República, la Cámara de cuentas y la Superintendencia de Bancos.
Para concluir, quisiera tomar esta
oportunidad para hablarle directamente , en español al pueblo dominicano.
Es el deber de todo ciudadano mejorar
nuestras imperfectas democracias.
Les exhorto a los dominicanos y
dominicanas a contribuir como puedan para defender el Estado de Derecho.
Participen en su gobierno municipal a
través de la Ley 176-07.
Permitan que la luz de la
transparencia brille en el gobierno para así reclamar sus derechos bajo la
Ley de Acceso a la Información 200-04.
Les aseguro que cuando el
Presidente-Electo Obama asuma la Presidencia el próximo veinte de enero, el
pueblo estadounidense continuará junto, con el Gobierno y el pueblo de la
República Dominicana, en la lucha para avanzar el Estado de Derecho.
Gracias y que Dios los bendiga.
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