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La legislación contempla adscribir la milicia popular
bolivariana directamente al Presidente de la República, promueve la creación
de redes de inteligencia social inspiradas en los Comités de Defensa de la
Revolución (CDR) de Cuba, y da luz verde a la militarización de la sociedad,
según expertos y analistas.
La normativa concede una licencia sin precedentes al
primer mandatario nacional en el manejo del poder mili- tar, y le facilita
la autoridad --no prevista en anteriores legislaciones-- de otorgar el mando
militar sin respetar el orden jerárquico.
De ahora en adelante, los militares podrán ejercer
funciones civiles que antes les estaban vedadas legalmente y podrán
instaurar un sistema de inteligencia para recolectar información privada a
través de los miles de centros comunales, esparcidos por todo el país con
fines de seguridad y defensa.
"La nueva Ley de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana
militariza la sociedad y coloca a los ciudadanos bajo órdenes militares'',
explicó la experta en temas militares Rocío San Miguel, quien preside la
organización no gubernamental Control Ciudadano, que monitorea al sector
armado en Venezuela.
El presidente Chávez ha justificado continuamente los
cambios legislativos y la reciente adquisición de más de $4,000 millones en
armamento, principalmente ruso, argumentando que Venezuela necesita
prepararse para la invasión de fuerzas "imperialistas'', y que la población
debe ser movilizada para cumplir funciones de defensa en caso de un ataque
externo.
Durante un encuentro en Caracas el viernes con su
homólogo ecuatoriano Rafael Correa, el mandatario venezolano dejó en claro
que "es la hora de la independencia'', y dijo que "los invito a no perder ni
un sólo día para dar la batalla y derrotar a este nuevo imperio'',
refiriéndose al gobierno de Estados Unidos.
Sin embargo, de acuerdo con analistas, las nuevas leyes
del sector militar parecen estar diseñadas para aumentar el poder de los
militares en todos los aspectos de la vida civil.
Según un estudio de Control Ciudadano sobre la
legislación, en el numeral 8 del artículo 4 se establece como funciones de
los militares la de "organizar, planificar, dirigir y controlar el sistema
nacional de inteligencia y contrainteligencia militar'', sin establecer
límites ni normativas adicionales para restringir estas actividades.
"Por el modo cómo ha sido redactada esta norma, los
militares no tendrán condiciones ni límites para recopilar información sobre
todos los sectores, públicos y privados, a no ser la amenaza contra la
seguridad del país'', dijo San Miguel.
El pasado julio, el presidente Chávez ordenó el retiro de
una Ley de Inteligencia y Contrainteligencia que había presentado a la
Asamblea Nacional, luego que generara protestas de diversos sectores que
cuestionaron el alcance de la legislación.
El mismo artículo 4 amplía el campo de acción de los
militares a los servicios civiles, un campo que antes les estaba vedado, lo
cual podría conducir a una virtual militarización de la sociedad.
La autorización para que la reserva de las FAN realice
funciones de orden público, una actividad constitucional- mente reservada a
los cuerpos de seguridad ciudadana no militares, significa una
‘‘militarización de la función policial'' que sería contraproducente, indicó
el general retirado Enrique Prieto Silva, experto en legislación militar.
El tema de la milicia es uno de los más polémicos, según
los analistas.
Según el artículo 46 de la ley, que define sus
principales atribuciones, la milicia cumple más funciones que el resto de
los componentes de la Fuerza Armada Nacional, y está adscrita directamente,
sin intermediación de jerarquía, al primer mandatario nacional.
Tres numerales de este artículo definen los aspectos más
polémicos. El numeral 11 establece que la milicia podrá ‘‘contribuir y
asesorar en la conformación y consolidación de los Comités de Defensa
Integral de los Con- sejos Comunales, a fin de fortalecer la unidad
cívico-militar''.
El siguiente numeral, el 12, establece que la milicia
podrá ‘‘recabar, procesar y difundir la información de los Consejos
Comunales, instituciones del sector público y privado, necesaria para la
elaboración de los planes, programas, proyectos de desarrollo integral de la
nación y movilización nacional''.
El numeral 13 indica que la función de "coordinar con los
órganos, entes y dependencias del sector público y privado, la conformación
y organización de los Cuerpos Combatientes de Reserva, los cuales dependerán
administrativamente de los mismos, con la finalidad de contribuir a la
Defensa Integral de la Nación; Supervisar y adiestrar los Cuerpos
Combatientes de Reserva, los cuales dependerán operacional- mente del
Comando General Nacional de la Milicia Nacional Bolivariana''.
Esas disposiciones de la ley ‘‘activan un sistema de
vigilancia sobre la sociedad, que permitirá a las milicias inmiscuirse en
todos los aspectos de la vida ciudadana, sin prácticamente ningún límite'',
indicó San Miguel.
Dos artículos, el 78 y el 80, ‘‘transforman el paradigma
de mando y superioridad que venía funcionando en Venezuela en los últimos
100 años'', según el estudio de Control Ciudadano.
De acuerdo al artículo 78, sólo el Presidente tendrá la
facultad de conferir el mando militar efectivo. "Anterior- mente, estas
funciones se compartían con el ministerio de Defensa y los mandos de los
propios componentes, para lograr un equilibrio. Ahora la facultad es sólo
del presidente''.
El artículo 80 establece que "el personal militar en
todos los grados o jerarquías estará subordinado al oficial que ostente el
mando''.
"Esto quiere decir que un general de división puede estar
subordinado a un subteniente, si éste ostenta el mando en una determinada
unidad militar, conferida por el Presidente'', indicó el reporte de Control
Ciudadano.
"Es una forma de disolución de la fuerza armada
convencional, tal como se concibe en el mundo moderno'', dijo Orlando Ochoa
Terán, un consultor privado de seguridad y experto en inteligencia militar,
radicado en Nueva York.
Ochoa puntualizó que se trata de "un quiebre de la
obediencia y la disciplina, favoreciendo la lealtad por encima de la
jerarquía y la obediencia, principios básicos de toda organización militar''.
Por otro lado, los cambios militares impulsados por
Chávez "emulan el proceso de sustitución militar empleado por Fidel Castro
en Cuba, que sigue el esquema del pueblo en armas, y la movilización
nacional en contra del imperialismo'', agregó Ochoa
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