|
Esta noche (hora española) ha llegado el presidente
Dmitri Medvédev con el objetivo de estrechar la renacida alianza entre ambas
naciones y entrevistarse con su homólogo cubano, Raúl Castro.
En estos momentos de tensiones con Estados Unidos, Rusia
quiere reforzar su relación estratégica con su ex socio ideológico. A Cuba
también le interesa. Y se deja querer. Fuentes rusas dijeron que la isla es
un aliado "clave" del Kremlin en la región y que hay interés especial en que
sus empresas petroleras participen en la perforación en aguas profundas
cubanas del Golfo de México. Medvedev y Raúl Castro se entrevistaron ayer en
el Palacio de la Revolución. El presidente cubano está invitado a viajar a
Moscú en 2009
El último mandatario de la Unión Soviética que viajó a La
Habana fue Mijail Gorbachov, en 1989. Dos años después la URRS se
desintegró. El intercambio económico con Moscú, que llegó a representar más
del 80 % del total del país, pasó de ocho mil millones de dólares anuales a
prácticamente cero. El golpe fue tan duro que Cuba todavía no se ha
recuperado de aquella crisis.
En el año 2000, fue el entonces presidente Vladimir Putin
quien viajo a La Habana. Era la época del amor entre Moscú y Washington, y
poco después Putin anunció, de modo unilateral, que desmantelaría la base de
espionaje radioelectrónico de Lourdes, último vestigio de la presencia
militar rusa en la isla, que comenzó en 1962 con la crisis de los misiles.
Fidel Castro montó en cólera. Las relaciones tocaron
fondo en aquel momento, pero años después Moscú volvió a interesarse por
recuperar sus relaciones con La Habana. Ya en 2006 concedió un crédito de
350 millones de dólares para financiar diversos proyectos de minería, y en
los años siguientes se incrementó sustancialmente el intercambio comercial,
hasta llegar hoy a los 360 millones de dólares anuales, lo que convierte a
Moscú en el décimo socio de la isla a nivel mundial.
En los últimos meses, coincidiendo con el incremento de
las tensiones con Washington, las visitas de altos funcionarios y
empresarios rusos se han multiplicado. El secretario del Consejo de
Seguridad, general Nikolai Patrushev; el jefe del Estado Mayor de la Defensa
Aérea del Ejército de Tierra, general Alexandr Máslov; el ministro de
Comunicación, Igor Olegovich Schegoliev, y el número dos de la Iglesia
ortodoxa rusa, Kiril Gundjaev, son algunos de ellos.
Tras el reciente viaje de Máslov, ambos países anunciaron
el restablecimiento de la cooperación militar en la esfera antiaérea. Y
según el embajador ruso en La Habana, Mijail Kamynin, ahora hay "proyectos
concretos" en el sector del níquel, del petróleo y también de la industria
automotriz. Kamynin aseguro que Cuba puede convertirse en "un puente" de
entrada de Rusia en otros países del Caribe y de Centroamérica, "y Moscú
también está dispuesto a colaborar en la expansión que realiza la isla con
Petróleos de Venezuela (PDVSA)".
Las relaciones fluyen, y según los analistas, no es
casual el renovado interés de Rusia por Cuba y América Latina - Medvedev
termina en la isla una gira que lo ha llevado por Perú, Brasil y Venezuela-,
ahora que Estados Unidos hace política en el espacio de influencia de la
antigua URSS.
En Perú Medvedev suscribió un acuerdo para instalar una
planta de reparación de helicópteros y con Brasil cerró un compromiso de
cooperación de defensa que comenzará con la venta de 12 helicópteros MI-35
rusos. Su llegada a Caracas, el pasado miércoles, coincidió con el inicio de
unas maniobras conjuntas en el Caribe de la Armada de Venezuela y una flota
naval rusa.
El presidente ruso y Hugo Chávez firmaron varios
convenios, entre ellos uno para la construcción de una planta nuclear y otro
para la adquisición por Venezuela de dos aviones comerciales rusos El
intercambio económico y comercial de Rusia y los países latinoamericanos
puede llegar este año a 15.000 millones de dólares, en gran medida gracias a
la venta de armamento, una expansión que es vista con recelo en Washington.
|