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En relación con el ataque de ayer, los arrestos no han
tardado en llegar. Las autoridades han informado hoy de la detención de dos
ciudadanos de la etnia uigur, un taxista y un vendedor de verduras, como
posibles autores del atentado. También han sido detenidos 18 extranjeros,
que la policía califica de "agitadores" y que tendrían relación con el
ataque de ayer y otros perpetrados en el pasado.
Según ha informado la Administración de Seguridad Pública
de Xinjiang, la región musulmana donde ayer se produjo el atentado, los dos
detenidos de origen uigur tenían en su poder una pistola de fabricación
casera y otros nueve explosivos. Los artefactos son similares a los que
fueron decomisados en enero de 2007, durante una operación antiterrorista en
la que las fuerzas de seguridad de Xinjiang mataron a 19 presuntos
terroristas uigures, por lo que las autoridades han vinculado el ataque con
el separatista Movimiento Islámico del Turkestán Oriental (ETIM), aunque
algunos de sus representantes lo han negado.
De esta forma, Xinjiang ha incrementado los controles de
acceso a Kashgar, donde la policía inspecciona los coches y bolsas de los
viajeros, mientras el Gobierno ha querido lanzar un mensaje de tranquilidad.
China asegura que la policía de Xinjiang ha desmantelado en la primera mitad
del año cinco células, abortado varios atentados y detenido a 82 supuestos
terroristas.
Mayor seguridad en Pekín
La seguridad también ha aumentado en Pekín, donde también
se dieron ayer enfrentamientos entre policía y manifestantes cerca de la
Plaza de Tiananmen. La capital china se ha blindado contra los disturbios
aunque ya contaba con unos 110.000 policías y 1,4 millones de voluntarios,
entre jóvenes y jubilados, atentos a cualquier movimiento en las calles. La
vigilancia se completa con la aportación de conductores de autobuses o
taxistas, que también deben informar si observan cualquier suceso extraño.
Sin embargo, la última medida afecta a la información.
Los periodistas que quieran realizar entrevistas en la céntrica plaza deben
ir escoltados y sólo pueden acceder a la plaza por el lado este, según las
autoridades de la ciudad.
También se han extremado las medidas de seguridad en el
aeropuerto pequinés, el metro y otras zonas públicas, y 35.000 soldados del
Ejército han sido destinados para garantizar unos Juegos sin riesgos.
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