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Rechacemos
la exclusión constitucional
Por Dr. Ramón Ceballos
Una de las grandes
tragedias que han abatido a nuestra sociedad en las últimas décadas ha sido
la reiterada incoherencia de nuestros dirigentes políticos. Son muy escasos
los líderes dominicanos, que han podido mantener armonía entre sus
predicamentos cuando están en la oposición, con sus hechos en el ejercicio
del poder.
Ha devenido en algo tan
normal, que nos hemos ido acostumbrando a las sistemáticas decepciones de
quienes poco tiempo atrás eran casi nuestros ídolos, los paradigmas que nos
servían de estímulos en la difícil ilusión de confiar que no todo estaba
irremisiblemente perdido.
El presidente de la
Republica Dominicana, Leonel Fernández, presenta al Congreso Nacional, un
proyecto de Reforma Constitucional, que crea entre otras cosas dos
categorías de dominicanos. En su articulo 18 del proyecto de marras,
establece, citamos: “Las
dominicanas y los dominicanos que adquieran otra nacionalidad por acto
voluntario no podrán optar por la Presidencia o Vicepresidencia de la
República. Podrán ocupar otros cargos electivos o ministeriales, o de
representación diplomática del país en el exterior y en los organismos
internacionales, si renunciaren a la nacionalidad extranjera por lo menos un
año antes de la elección o al momento de su designación”
En el articulo
67 dice lo siguiente “Los naturalizados no podrán ser elegidos Senadores o
Senadoras sino diez años después de haber adquirido la nacionalidad
dominicana, siempre que hubiesen residido dentro de la jurisdicción que los
elija durante los cinco años que precedan a su elección.:
Los dominicanos en el exterior,
debemos rechazar el contenido del artículo 18 y 67 del Proyecto de Reforma
Constitucional, sometido por el PLD y su presidente, por ser contradictorio,
además, de que refleja una alta visión discriminatoria. Es entendible que
existe en su contenido un espíritu condicionante de esta doble nacionalidad.
Además, de ser una humillación, es una desconsideración, con un alto
contenido de restricciones, que nos impondría.
El PLD, como
partido y su gobierno, utilizando una mayoría mecánica en el congreso
Nacional buscan excluirnos de nuestra nacionalidad dominicana, cuando muchos
de sus dirigentes, hoy no entienden que hemos adquirido otras
nacionalidades, porque en muchos casos fuimos
influenciados por los propios líderes dominicanos.
Es muy cierto que el liderazgo partidario dominicano, no entiende nuestras
agendas. Ellos no comprenden que hemos tenido que emigrar, como
resultado de la profunda crisis de servicios y de oportunidades que
prevalece en Republica Dominicana, fruto de una visión equivocada del
desarrollo que ha impuesto una clase gobernante carente de visión.
Hemos
llegado a considerar que es una aberración
jurídica mas del gobierno del Partido de la Liberación Dominicana, la cual
cercena nuestros derechos y sobre todo hiere profundamente la sensibilidad
de los dominicanos que hemos salido de nuestro país y que generamos una
vasta comunidad de nacionales, dispersa mundialmente, que ha cambiado las
realidades de la sociedad dominicana, sobre todo en los últimos años.
La ausencia de visión futurista de
estos políticos tradicionales, en lugar de pretender excluirnos de nuestros
derechos constitucionales, debieran utilizar sus energías en convertir en
“socios estratégicos” a la diáspora dominicana, y establecer vínculos
empresariales entre la población migratoria, sus familias y los empresarios
del país, especialmente pequeños y medianos, generando así nuevas
oportunidades para la población dominicana en sentido general.
De esta
forma si prevaleciera el interés general por encima de la estrecha visión
que tienen los actuales dirigentes gubernamentales, crearan mecanismos que
contribuyan a fortalecer los vínculos de los emigrantes entre los países de
destino y de origen, erradicando de esta forma prejuicios y aprehensiones.
Los dominicanos que residimos fuera
de la estrecha frontera de la isla consideramos que nuestra República
Dominicana hoy mas que nunca es un país transnacional, lo cual implica una
más amplia cultura. Hemos consolidado nuestras características de nación sin
fronteras, de territorialidad ultramarina con fragmentos en Estados Unidos,
Europa, America Latina y el Caribe, todos enlazados orgullosamente por
nuestra bandera tricolor en la cual simbolizamos la dominicanidad.
Y aunque hemos ido modificando por
la influencia extranjera algunas costumbres, mantenemos nuestra
idiosincrasia, a pesar de la distancia. Continuamos siendo netamente
criollos como los que permanecen en nuestro territorio nacional.
Este nuevo grupo de políticos
peledeístas que hoy tienen la oportunidad de dirigir los destinos del país,
no entienden que los dominicanos que vivimos orgullosamente en otras
tierras, constantemente estamos luchando por la integración, nos
sobreponemos al humillante racismo, xenofobia, y a la exclusión., para
lograr desempeñar un papel importante en el desarrollo y activación de la
economía dominicana.
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